Llueve
gota tras gota
en una tarde
que es hoy
presente
y poco a poco
se vuelve ayer
pasado cercano
que es presente
y hace pensar
melancolía remueve
la trae aquí
ahora se huele
como lluvia que cae
gota tras gota
y al mojar duele
rompiendo lo seco
rasgando terreno
soltando al aire
perfumes cerrados
de sequías perennes
mojadas un hoy
pasado que vuelves.
Foto: VMRR©
“Debes vivir el hoy, un presente eterno”
Ese fue el consejo bien intencionado que la tarde y la lluvia se empeñaron en convertirlo en imposible.
Tras meses de sequía llegó el agua para romper amablemente la costra dura y reseca del suelo, penetrar en él, mojarlo, suavizar su dureza.
Mágicamente la tierra, las plantas, regalaron sus aromas que habían guardado con recelo en el tiempo de sequía. Perfume de eucaliptus, de tierra mojada, de oenotheras, de melilotus.
Un perfume del pasado que se convirtió en presente. Una melancolía liberada por la dulzura del agua. Un retorno al ayer que se funde con el hoy, el ahora, haciendo imposible distinguirlos.
Una fusión de lluvia y aromas, de tarde, presentes y ayeres. Maravilla que logran las gotas, el agua.
Victorina Rivera Rúa©
Enero de 2014

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